Artística

Claves para acompañar a niños y adolescentes en su desarrollo

Educar también es formar personas

En Learning creemos que educar es también ayudar a los chicos a desarrollar autonomía, construir vínculos saludables y adquirir herramientas para afrontar los desafíos de la vida.
Por eso, el desarrollo emocional forma parte de nuestro proyecto educativo. A lo largo del año organizamos charlas y talleres con profesionales especializados para acompañar a las familias y fortalecer el trabajo conjunto entre la escuela y el hogar.

Compartimos a continuación algunas de las principales ideas sobre el desarrollo emocional de nuestros alumnos surgidas de varios talleres para padres realizados por un psicólogo especialista en niños y adolescentes. Son invitaciones a reflexionar sobre cómo acompañamos el crecimiento de nuestros hijos.

Cuando nuestros hijos atraviesan una dificultad

Cuando nuestros hijos atraviesan una dificultad, la primera herramienta suele ser la escucha.

Muchas veces necesitan sentirse comprendidos antes que recibir consejos o soluciones. Escuchar no significa estar de acuerdo con todo, sino ofrecer un espacio donde puedan poner en palabras lo que sienten.

Algunas preguntas que suelen ayudar:

  • ¿Qué fue lo que más te molestó?
  • ¿Cómo te sentiste?
  • ¿Qué pensás que pasó?
  • ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?

Para reflexionar: Cuando nuestros hijos nos cuentan un problema, ¿solemos escuchar primero o tendemos a intervenir rápidamente con explicaciones, consejos o soluciones?

Los límites también son una forma de cuidado

En ocasiones, acompañar implica decir que no, sostener acuerdos o marcar ciertos límites, incluso cuando eso genera malestar momentáneo.

Los límites ayudan a organizar la convivencia, ofrecen referencias claras y transmiten seguridad. Entendidos como una forma de cuidado, no buscan controlar ni castigar, sino proteger, orientar y favorecer el desarrollo gradual de la autonomía.

Para reflexionar: ¿Los límites que establecemos en casa son claros, consistentes y comprensibles para nuestros hijos? ¿Logramos transmitirlos como una forma de cuidado o aparecen principalmente desde el enojo?

El desafío no son las pantallas en sí, sino el lugar que ocupan

Las pantallas forman parte de la vida cotidiana y ofrecen oportunidades para aprender, entretenerse y comunicarse.

La pregunta muchas veces no es cuánto tiempo pasan los chicos frente a una pantalla, sino qué lugar ocupa esa experiencia dentro de su vida. Cuando desplaza sistemáticamente el juego, el encuentro con otros, la actividad física, las conversaciones o incluso el aburrimiento —tan importante para estimular la creatividad—, vale la pena revisar los hábitos familiares.

Los chicos necesitan experiencias diversas para crecer: jugar, compartir, explorar, equivocarse, esperar y participar de la vida cotidiana. Acompañar el uso de las pantallas implica interesarse por lo que hacen, conversar sobre ello y construir acuerdos que ayuden a mantener un equilibrio.

Para reflexionar: ¿Qué lugar ocupan las pantallas en nuestra vida cotidiana? ¿Favorecen un equilibrio con otras actividades importantes o han comenzado a desplazar espacios de encuentro, juego y conversación?

Los adultos siguen siendo fundamentales

A medida que los chicos crecen, los amigos y los grupos adquieren un lugar cada vez más relevante. También aparecen nuevas necesidades de autonomía y mayores desafíos en la convivencia.

Sin embargo, los adultos seguimos siendo una referencia indispensable. Los chicos necesitan personas que puedan escuchar, orientar, poner límites y transmitir confianza. Necesitan saber que hay alguien disponible cuando las cosas no salen como esperaban.

También es importante recordar que pedir ayuda cuando una situación genera preocupación sostenida es una forma de cuidado. Buscar acompañamiento profesional no implica un fracaso, sino la posibilidad de construir nuevas herramientas para acompañar mejor a nuestros hijos.

Para reflexionar: ¿De qué maneras hacemos sentir a nuestros hijos que estamos disponibles para acompañarlos, incluso cuando buscan mayor autonomía o atraviesan situaciones difíciles?

Educar es un camino compartido

No existen madres y padres perfectos, ni respuestas universales para cada situación.

Sí existe algo que hace una diferencia profunda: adultos dispuestos a seguir aprendiendo, a revisar sus propias prácticas y a acompañar a los chicos con presencia, escucha y coherencia.

En Learning creemos que educar es una tarea compartida. Cuando la escuela y la familia trabajan juntas, los chicos encuentran un entorno más seguro para crecer, descubrir quiénes son y desarrollar las herramientas que necesitarán para construir su futuro.

Porque los chicos aprenden de lo que les enseñamos, pero, sobre todo, de los adultos que somos mientras los educamos.