01 Jun Las emociones también se educan
Liliana Vicentini, Fundadora Escuela Learning.
Todos sabemos cuánto inciden nuestras emociones en el quehacer cotidiano. Por este motivo siempre comprendimos que en la escuela tenemos que cuidar en nuestros alumnos tanto el aspecto emocional como el cognitivo. La educación de las emociones a través de Filosofía para niños en la primaria y de Talleres Especiales en la secundaria son herramientas esenciales que les brindamos a nuestros niños y jóvenes para que aprendan a reconocer y regular lo que sienten, logrando así mayor resiliencia ante la frustración y desarrollando más empatía hacia sus compañeros.
Es imposible que no haya conflictos durante las ocho horas diarias de convivencia en el aula, por eso además de reflexionar sobre cómo prevenirlos trabajamos sobre el cómo reaccionar ante los mismos. Es natural sentir malestar y hasta bronca cuando algo nos duele o nos incomoda y más natural aún es reaccionar devolviendo la agresión, pero eso aumenta el conflicto y además la incomodidad en nuestro interior porque generamos energías negativas. Enseñamos que siempre es conveniente pensar antes de actuar, ver qué puede estar pasándole al que me molesta, aprender a generar diálogos buscando resolver y no aumentar el problema.
El desarrollo de habilidades emocionales por medio de la educación emocional ayuda a nuestros alumnos desde la primaria a entender lo que les pasa internamente desarrollando habilidades para la vida, aprendiendo a gestionar saludablemente sus emociones y comprendiendo las de los demás, así van construyendo salud mental logrando competencias básicas que los ayuden a enfrentar situaciones de estrés o ansiedad controlando las emociones negativas y potenciando las positivas.
También trabajamos con nuestros docentes cuidando que puedan sostener los aprendizajes de nuestros estudiantes no sólo académicamente sino también desde la perspectiva emocional.
Sabemos que educar las emociones no es una tarea exclusiva de la escuela, sino un trabajo que construimos junto a las familias día a día. Cuando acompañamos a nuestros niños y jóvenes a poner en palabras lo que sienten, a resolver conflictos con respeto y a confiar en sí mismos, les estamos dando herramientas que los acompañarán toda la vida. Por eso valoramos profundamente el trabajo compartido entre escuela y hogar, convencidos de que crecer en un entorno de escucha, contención y empatía favorece no sólo los aprendizajes académicos, sino también el bienestar y la felicidad de nuestros alumnos.”